La Policía Municipal de Olot detuvo durante la madrugada del pasado 26 de julio a un hombre de 37 años tras disparar con un arma de aire comprimido en el interior de las dependencias policiales e intentar agredir a los agentes que acudieron a detenerle. El arrestado, con antecedentes relacionados con problemas psiquiátricos, fue trasladado posteriormente al Hospital de Olot.
Los hechos se iniciaron en las primeras horas de esa madrugada, cuando el individuo se presentó ante la sede de la Policía Municipal y comenzó a lanzar varios objetos contra la fachada del edificio, marchándose del lugar a continuación. A través del visionado de las cámaras de seguridad instaladas en la zona, una patrulla logró localizar e interceptar al autor aproximadamente veinte minutos después. En ese primer contacto, los agentes le formularon una denuncia por el lanzamiento de objetos contra las instalaciones policiales.
Apenas una hora más tarde, el hombre regresó por su propio pie a la sede policial y procedió a disparar con un arma de aire comprimido en el interior de las dependencias. La identificación del autor fue posible gracias al testimonio de un testigo presente en el lugar, lo que permitió a los agentes localizarle en su propio domicilio.
Cuando los policías se personaron en su vivienda para proceder a la detención, el sospechoso intentó agredir a los agentes. Estos lograron reducirle sin que se produjera ningún herido. La Policía Municipal instruyó diligencias por un presunto delito de atentado a agentes de la autoridad y activó el Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) para que el personal sanitario atendiera al detenido, que se encontraba en un estado de elevada agitación.
En el momento de la detención, los agentes intervinieron al arrestado un spray de pimienta y una escopeta de aire comprimido que portaba consigo. El registro también permitió incautarle sustancias estupefacientes, otro spray adicional y varias armas de aire comprimido más.
Este tipo de intervenciones, en las que la Policía Local actúa frente a personas en crisis que pueden representar un riesgo para sí mismas o para terceros, suele requerir la coordinación con los servicios de emergencias sanitarias. El protocolo habitual contempla la activación del sistema de emergencias médicas en cuanto se detecta que el detenido precisa atención, compatibilizando la actuación policial con la asistencia sanitaria inmediata.
