La Policía Local de Tudela tuvo una jornada intensa el pasado martes en lo que respecta a intervenciones con menores, con un total de cuatro actuaciones relacionadas con este colectivo en el marco de las fiestas de la localidad navarra.
La primera de ellas se inició con una denuncia por desaparición de una joven de 17 años. La menor fue trasladada a un centro hospitalario ante la sospecha de consumo de sustancias y, una vez atendida, quedó al cuidado de sus progenitores.
Las tres incidencias restantes involucraron a menores que se encontraban huidos de centros tutelados. En el primer caso, una menor de 15 años fue localizada y conducida por agentes de la Policía Foral hasta el centro de menores de Pamplona.
La segunda intervención revistió mayor complejidad. Una joven de 17 años, también fugada de un centro tutelado, agredió a la propietaria de un establecimiento de hostelería en la calle San Jaime, mostrando una actitud marcadamente agresiva que incluyó puñetazos y mordiscos. Cuatro agentes de la Policía Local que se hallaban fuera de servicio en ese momento reaccionaron de inmediato e intervinieron para trasladar a la menor a un lugar seguro. Allí fue asistida por tres sanitarios que igualmente se encontraban francos de servicio. Posteriormente, una ambulancia medicalizada procedió a su evacuación al Hospital Reina Sofía, escoltada por agentes uniformados. Una vez confirmado que la joven estaba registrada como huida de un centro tutelado, la Policía Foral asumió las gestiones necesarias para su traslado.
La tercera incidencia con menores fugados afectó a un chico de 15 años que estuvo implicado en un conato de pelea en el Paseo del Queiles. El menor quedó igualmente a disposición de la Policía Foral, que se encargó de su traslado al centro correspondiente en Pamplona.
Al margen de las intervenciones con menores, la Policía Local tramitó durante la jornada cuatro denuncias por causar desórdenes públicos, una denuncia por orinar en la vía pública y levantó un acta por tenencia de sustancias estupefacientes.
En un balance más positivo, la fiesta joven celebrada en Padre Baztán transcurrió sin registrar ninguna incidencia policial. El evento congregó a cerca de 3.000 personas y fue desalojado sin contratiempos.
En el marco de las fiestas populares, las policías locales refuerzan habitualmente su dispositivo operativo para atender un mayor volumen de incidencias en la vía pública. Los menores fugados de centros de protección son puestos a disposición del cuerpo policial con competencia en materia de menores, que coordina su retorno a los centros de acogida correspondientes conforme a los protocolos establecidos por la administración autonómica.
