Un menor de 17 años que había escapado de un centro tutelado protagonizó uno de los episodios más destacados de la jornada festiva en Tudela al agredir a la propietaria de un local de hostelería situado en la calle San Jaime. Según informó la Policía Local, el joven se encontraba en un estado muy alterado, llegando a propinar golpes y mordiscos.
Cuatro agentes que se hallaban fuera de servicio intervinieron para contener al menor y conducirlo a un lugar seguro. Allí recibió atención sanitaria de tres profesionales de la salud que también se encontraban francos de servicio en ese momento. Posteriormente, el joven fue trasladado en ambulancia medicalizada al Hospital Reina Sofía bajo escolta de agentes uniformados. Una vez confirmada su condición de fugado de un centro tutelado, la Policía Foral asumió su traslado hasta Pamplona.
Fueron tres las actuaciones adicionales relacionadas con menores durante esa misma jornada. Una menor de 17 años fue denunciada como desaparecida y localizada más tarde en el hospital, donde estaba siendo atendida por un posible consumo de sustancias; quedó bajo la responsabilidad de sus padres. Otra joven de 15 años, también fugada de un centro tutelado, fue trasladada igualmente por la Policía Foral. Por último, un menor de 15 años quedó a disposición de ese mismo cuerpo tras verse involucrado en un conato de pelea en el Paseo del Queiles.
Al margen de los incidentes con menores, a las 14.45 horas la Policía Local acudió a la calle Díaz Bravo donde un varón de 35 años se encontraba sufriendo convulsiones. Los servicios de emergencia intervinieron en el lugar y el hombre fue trasladado en ambulancia al Hospital Reina Sofía.
A lo largo de la jornada, la Policía Local tramitó también cuatro denuncias por desórdenes públicos, una por orinar en la vía pública y levantó un acta por tenencia de sustancias estupefacientes.
La Policía Foral calificó el día como muy tranquilo. En el plano administrativo formuló 12 denuncias de tráfico, realizó dos incautaciones de armas blancas y levantó dos actas por drogas. Asimismo, denunció a dos conductores por dar positivo en alcoholemia y a tres más por presencia de drogas, uno de los cuales acumulaba positivo en alcohol y en drogas, además de portar sustancias estupefacientes.
En el ámbito penal, la Policía Foral subrayó un hecho poco habitual en el marco de unas fiestas populares: no se registró ninguna denuncia penal, ninguna persona fue detenida y no hubo custodias. La única actuación de carácter penal fue la relativa a la denuncia por desaparición de la menor que posteriormente fue localizada.
La Policía Nacional, por su parte, mantuvo los controles de acceso a la ciudad y la vigilancia en los actos con mayor concentración de público. Durante la jornada identificó a 54 personas, controló 40 vehículos y levantó tres actas por sustancias estupefacientes y una por tenencia de armas prohibidas.
La Fiesta Joven del Padre Baztán, que contó con la asistencia de unas 3.000 personas, transcurrió sin incidencias policiales y su desalojo se desarrolló con normalidad. Protección Civil efectuó 14 asistencias a lo largo de todo el día, ninguna de las cuales requirió traslado hospitalario. En el recinto de dicha fiesta solo se registraron cinco atenciones de carácter leve, sin intoxicaciones etílicas, y los servicios de emergencias agradecieron el comportamiento de los asistentes.
Las actuaciones coordinadas entre Policía Local, Policía Foral, Policía Nacional y Protección Civil durante eventos multitudinarios como las fiestas locales responden al protocolo habitual de dispositivos de seguridad integrados, en los que cada cuerpo asume competencias específicas —orden público, tráfico, custodia de menores o asistencia sanitaria— con el objetivo de garantizar la seguridad ciudadana y una respuesta ágil ante cualquier incidencia.
