Seguridad Ciudadana

La Semana Grande de Santander deja 44 denuncias por botellón y fiestas en viviendas

La Policía Local de Santander advierte de que la cifra es muy superior a lo habitual, fijado en unas ocho denuncias semanales en épocas sin festejos, y apunta a la falta de efectivos como factor clave durante los primeros días de las fiestas

La Semana Grande de Santander deja 44 denuncias por botellón y fiestas en viviendas

La Policía Local de Santander ha tramitado un total de 44 denuncias a responsables de viviendas repartidas por toda la ciudad a lo largo de la Semana Grande, a causa de las molestias generadas por música y voces en tono elevado. Según el propio Cuerpo, más del 95% de esos casos estaban relacionados con la celebración de fiestas privadas y botellones dentro de los domicilios. Desde la Policía Municipal califican el dato de cifra muy elevada, dado que en una semana ordinaria sin festejos el número habitual de amonestaciones por este tipo de incidencias no suele superar las ocho.

La distribución de las denuncias a lo largo de las dos semanas de celebración resulta llamativa. Durante el segundo fin de semana de la Semana Grande se concentraron 26 de los 44 expedientes. En contraste, en el primero solo se registró una denuncia, y esta fue a una persona que se encontraba en la vía pública alterando la convivencia con cánticos y palmas en tono elevado. No se formuló ninguna denuncia por ruidos o botellón en viviendas durante ese primer fin de semana, pero no porque no se produjeran fiestas en los domicilios, sino porque el Cuerpo no disponía de efectivos suficientes para atender esas llamadas.

Fuentes policiales han explicado que en la noche del Chupinazo, el 17 de julio, únicamente operaba para toda la ciudad un equipo patrulla integrado por un agente y un mando, lo que hizo imposible dar respuesta a las quejas recibidas por este motivo. Ese día, según las mismas fuentes, la plantilla estaba al límite. Durante el sábado y el domingo siguientes la situación mejoró de forma relativa al incorporarse al servicio dos o tres agentes más.

El Cuerpo municipal reconoce que, ante la escasez de personal, se priorizaron otros asuntos de seguridad considerados más urgentes, como posibles peleas, accidentes de tráfico o controles de alcoholemia y drogas. Los ruidos y los botellones en domicilios quedaron en un plano secundario por esa razón.

Esta falta de efectivos no es un fenómeno nuevo. Antes del inicio de las fiestas, la propia Policía Local de Santander ya había anunciado públicamente que los agentes no realizarían horas extraordinarias, en el marco del conflicto laboral que el Cuerpo mantiene desde noviembre del año pasado con el equipo de gobierno municipal, del Partido Popular. La reivindicación central de los agentes pasa por la mejora de sus condiciones salariales y laborales. Desde hace meses, la alcaldesa Gema Igual y su equipo de gobierno vienen siendo recibidos con pitadas y carteles en los que se les insta a cumplir los acuerdos, a su llegada a los plenos municipales.

En cuanto al reparto de las 44 denuncias, estas se distribuyeron entre viviendas particulares y pisos de uso turístico, siendo estos últimos los que acumularon un mayor número de multas. Según la Policía, en estas fechas los apartamentos turísticos registran una mayor ocupación, lo que se traduce en un incremento de este tipo de incidencias. Las actuaciones se produjeron casi en su totalidad durante la noche y afectaron a diferentes zonas de la ciudad, sin que los problemas se concentraran en un único barrio o área.

El número de denuncias podría haber sido aún mayor, según reconocen los propios agentes. En algunos casos no fue posible materializar la sanción porque los infractores apagaban la música al ver aproximarse el coche patrulla, o porque cuando los agentes llegaban al domicilio las personas ya se habían marchado. Pese a ello, desde el Cuerpo subrayan que la sola presencia policial ejerce un efecto disuasorio y que el objetivo prioritario es que cesen las molestias para que los vecinos puedan descansar.

La Policía Local también ha recibido a través de su correo electrónico numerosos mensajes de vecinos denunciando la situación y solicitando un mayor control por la actividad festiva en pisos y apartamentos.

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